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El coronavirus ha supuesto una situación sin precedentes en nuestras vidas y, en todo el mundo, la gente se lamenta de haber perdido la normalidad y la rutina. Algunos quizás también lloren la pérdida de un familiar por causa de la COVID-19.

Hemos hablado con la Dra. Lisa Damour –psicóloga experta, autora de éxito, columnista mensual de New York Times y madre de dos hijos– acerca de cómo los progenitores pueden ayudar a sus hijos a sobrellevar las pérdidas, grandes y pequeñas, durante este tiempo tan difícil.

Ella menciono:“Los niños muy pequeños pueden no ser muy conscientes de lo que ha ocurrido, tanto en lo que se refiere a la privación como a la aflicción. Los niños menores de 5 años quizás no entiendan por qué no van a la escuela y por qué sus padres están en casa. Si se ha producido una muerte, puede que no entiendan realmente qué es la muerte, o que no entiendan que se trata de algo permanente. Debemos comprender que los niños muy pequeños no solo están confrontando cambios drásticos en sus vidas, sino que a veces no entienden del todo por qué han ocurrido esos cambios o qué los ha causado".

Sea comprensivo y honesto con los niños de todas las edades; pero con los niños muy pequeños, sea especialmente claro. “Los niños menores de 5 años necesitan y merecen que les demos explicaciones muy claras y sencillas, sin eufemismos. No podemos decirle a un niño que ‘hemos perdido’ a alguien, porque no entenderá realmente lo que queremos decir. Lo mejor es que el adulto le diga con cariño y ternura: ‘Tengo una noticia muy triste que darte. Tu abuelo ha muerto. Eso significa que su cuerpo dejó de funcionar y que ya no le veremos más’. Aunque una comunicación tan directa puede ser un trago muy duro para los progenitores, es importante ser honesto y transparente. Aceptar la muerte de alguien es ya de por sí difícil, pero es aún mucho peor si nos sentimos confusos acerca de lo que realmente ha sucedido”.

La Dra. Damour recomienda emplear un punto de referencia con los niños pequeños. “Podemos decirles, por ejemplo: ‘¿Recuerdas que cuando tú estás resfriado te dejamos en casa para que no enfermes a otras personas? Bueno, pues esto es lo mismo, solo que este virus es más peligroso que un resfriado. Así que nos quedamos en casa para asegurarnos de no contraer el virus; y la gente que tiene el virus se queda en casa para no contagiárselo a nadie’”.

No poder ver a los amigos es difícil para los niños de todas las edades; y mientras que los adolescentes son más capaces de comprender por qué no pueden socializar en este momento, a los niños más pequeños quizás les cueste. La Dra. Damour recomienda ofrecer al niño una solución parcial. El progenitor puede decirle, por ejemplo: “Sé que lo que realmente quieres es ver a tu amigo en persona, pero hasta que eso sea posible, ¿qué te parece si le escribes una carta y la dejamos en su buzón?”.

“La expresión ‘nueva normalidad’ es bastante útil, pues nos recuerda que no pretendemos recobrar lo que teníamos antes, porque no es posible. En estos momentos debemos ser creativos e idear un plan de vida que ofrezca cierta previsibilidad a los niños y que incluya tiempo para divertirse, tiempo para un buen cuidado personal y oportunidades para el crecimiento y el aprendizaje; y todo ello dentro de los límites que nos ha impuesto la COVID-19”.

Tomado de: https://www.unicef.org/lac/historias/como-ayudar-a-sus-hijos-a-sobrellevar-las-perdidas-que-ocasiona-la-covid-19